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1 abr 2015

El lenguaje como herramienta política del feminismo

* Este texto tiene como base una propuesta redactada en su momento por Ángel Amaro e Isabel Álvarez, con las inestimables aportaciones de Israel Morales, para trabajo interno de ATTAC.



El lenguaje es un reflejo de la cosmovisión de una sociedad o un grupo concreto, un constructo social sujeto a una dialéctica política. En nuestro caso concreto, el lenguaje normativo es androcéntrico y heterocentrista, ejecutado como un instrumento fundamental para el mantenimiento de la sociedad patriarcal y capitalista en la que vivimos.

Utilizar un lenguaje normativo, tal y como está planteado hoy en día, es reconocer que lo legal es siempre ético y legítimo. El lenguaje debe ser usado como un arma política de emancipación, un posicionamiento claro ante injusticias patriarcales que deben ser revertidas con feminismo y con conciencia de género. El patriarcado es una de las estructuras que sustentan al capitalismo, y este no puede ser derrotado si no se atacan y se deslegitiman sus pilares fundamentales. 

El lenguaje inclusivo se define como la voluntad política de visibilizar y reconocer públicamente a las mujeres y al colectivo LGTBI en el lenguaje, así como a otros grupos minorizados, igualmente subrepresentados por la condición patriarcal de nuestra lengua.

La no utilización del lenguaje inclusivo, como una herramienta para revertir esa injusticia patriarcal global, es un posicionamiento hacia la legitimización y perpetuación de las estructuras existentes. “[...]la norma manda que el masculino sea un término no marcado, es decir, que engloba a hombres y mujeres. Eso es una sobrerepresentación, es decir, los hombres están sobrerepresentados en el idioma y eso implica que las mujeres estemos subrepresentadas.”1 Es injusto que se utilice la excusa de la economía del lenguaje para invisibilizar los feminismos y el reconocimiento político, social, cultural, etc., de la mitad de la humanidad. Esa misma economía que se usa para decir “mujer abogada” o “la mujer que va a ocupar el cargo de presidente”2 o, incluso, “fútbol femenino” para diferenciarlo del “fútbol”, que se juega igual pero es un deporte de hombres. 

“Nombrar es un acto de respeto, de reconocimiento, de amor. Ponemos nombre a nuestras hijas e hijos antes de nacer porque les damos cuerpo, les hacemos reales. Borramos nombres de gobernantes infames para no reconocerles, o damos sus nombres a calles y plazas para ensalzarles. Desde la antigüedad se borra de las estelas y los libros a los generales que perdían las grandes batallas como una forma de deshonor. Sabemos que prohibir una lengua en un territorio es un acto de invasión y despotismo. Y sin embargo, cuando se trata de nosotras, que no estemos, que no se nos nombre, que no aparezcamos, que se nos ignore e invisibilice se hace pasar por natural. Pero no lo es. Es una imposición. Es un crimen de lesa humanidad, contra la mitad de la humanidad. Ni más, ni menos.”3

Ser vanguardia de la política popular, crítica, emancipadora y transformadora, nos lleva a reflexionar cómo el lenguaje invisibiliza, estigmatiza y cosifica. Debemos asumir un compromiso real con la deuda histórica que tenemos hacia la mitad de la población, que ha sido obviada y no reconocida por instituciones académicas y científicas, como la Real Academia de la lengua Española (RAE)4, entre otras.

Además, hay mecanismos suficientes para que los textos no parezcan reiterativos y farragosos, y por tanto permitan una comunicación fluida y eficaz entre quien emite el mensaje y quien lo recibe. Para ello, en una gran mayoría de casos, existen términos que son realmente neutros (ej. ciudadanía, personas, estudiantado, etc.) y comunes en el lenguaje. Casi no es necesario que se haga un desdoblamiento de género, y cuando se hace no queda repetitivo. Cuando se hace referencia habitualmente a grupos de control o lobbies económicos o políticos (ej. banqueros, políticos, ladrones, etc.), se utiliza el masculino, incluso en el lenguaje inclusivo, ya que sirve para enfatizar que el sujeto político y económico que oprime es patriarcal, y por tanto masculinizado.

Por todos estos motivos, creemos que la utilización del lenguaje inclusivo es irrenunciable y permite a cualquier organización avanzar hacia una sociedad emancipada e igualitaria. Posicionarnos como una organización feminista y no hacer uso de esta herramienta sería una contradicción bastante grave.

2 Idea de María Martin Barranco.
3 María Martín Barranco.
4 No hay más que echar un vistazo a algunas acepciones de la última actualización. Feminidad está definida en su segunda acepción como el “estado anormal del varón en el que concurren uno o varios caracteres sexuales femeninos”. Es curioso comprobar como Masculinidad no tiene ninguna acepción parecida, sino que solo tiene una “Cualidad de masculino”.

26 nov 2014

Maya y la lluvia

Venus Willendorf

- ¿De dónde viene la lluvia, papá? - preguntó la pequeña Maya, empapada y acalorada a un mismo tiempo, mientras llegaba corriendo del patio con la pelota en la mano. 

Yo pensé en el día de su nacimiento, que también había sido lluvioso. Dana estaba preciosa. Irradiaba felicidad. Habíamos buscado a nuestra pequeña casi desde que nos fuimos a vivir a la misma casa. Desde aquel día el otoño siempre nos había traído muy buenas noticias. Fue en otoño cuando Dana conoció a la que después sería su mujer, y también cuando consiguió la plaza fija en el Departamento de Física Aplicada de la universidad en la que había estudiado.

- ¿Papá? - La voz de mi hija me devolvió a la realidad, me miraba con esos ojos preguntones que todo lo querían saber. Sin duda había salido a su madre. Cuando me vio sonreír me sacó la lengua, tiró la pelota encima de la alfombra nueva y se sentó de un salto a mi lado en el sofá. - Papá, ¿de dónde viene la lluvia? Mamá dice que viene de las nubes, pero yo no sé de dónde vienen las nubes. Cada vez que le pregunto me dice una cosa aún más rara. ¿Tú sabes de donde vienen las nubes? 

- Las nubes, dices. Te voy a contar una historia, pero tienes que estar muy atenta. ¿Tú sabías que tu madre es una diosa celta y que tu nombre viene de una deidad hindú muy antigua? Pues de ellas viene la lluvia. De ellas y también de Amalur, Gea, Venus, Umai... hubo muchas, pero que muchas diosas en el mundo, hace miles de años. Ahora nadie las conoce, lo cual no significa que no existan.

- Mamita dice que Dios no existe, papá. 

- Y Sandra lleva razón, pequeña, a Dios lo inventaron los hombres malos para dominar el mundo. - Aquí mi expresión se tornó seria y miré fijamente a los ojos de mi hija, y ella estalló en una risa vivaz que desarmó mi juego.

- Sigue, papá, dime cómo los hombres malos pudieron esconder a tantas diosas que hacían lluvia. - No podía parar de reír y su frase sonó entrecortada de pura felicidad.

- Verás, hubo una época en la que las personas honraban a una madre común, una diosa que tenía muchos nombres, dependiendo del lugar en el que la llamaran. Era la Madre Tierra, que cuidaba de todas las cosas que había en el mundo: de los seres animados y de los inanimados. De ella venía el agua, y del agua venía la vida. Pero con el paso del tiempo, las personas fueron construyendo sociedades. Todas las sociedades se basan en unas normas, que son reglas del juego que hay que cumplir para que no haya problemas. Una de esas reglas fue dividir a los hombres y a las mujeres, haciendo que cada una tuviera sus propios roles, que hicieran cosas diferentes. Y según fueron descubriendo cosas del mundo, también se fueron inventando otros dioses y diosas, a quienes les asignaban los mismos roles que a las personas según fueran hombres y mujeres. Así, el cielo de los dioses y de las diosas se llenó de todo aquello que los seres humanos no entendían. Esta fue una época en la que la mayoría de gentes veneraban a un dios de la lluvia masculino. Poco a poco, la Gran Diosa fue quedándose sin atributos, que le iban siendo concedidos a algún dios que, cientos de años antes, había sido concebido por ella. Poco a poco, la Gran Diosa fue desapareciendo, haciéndose pequeñita, y fue sustituída por otros dioses, todos masculinos y todos ellos con superpoderes. Después la mujer se convirtió en lo malvado, lo sucio, lo engañoso. Y todo porque desobedece reglas que a ella la aprisionan en un rol que no le gusta. Así nació Dios, el Gran Dios... que aún muy a su pesar, tuvo que nacer de una mujer... - Mi voz iba bajando el tono, pues la pequeña diosa Maya tenía ya los ojitos cerrados. La abracé con fuerza. En ese momento, Dana y Sandra entraban en casa salpicándolo todo con el paraguas y con su alegría.

[Relato que forma parte de la tarea "El paso de la(s) Diosa(s) al Dios", del curso Desarrollo personal (Nivel Básico) de la Evefem. Este relato puede -o no- sufrir cambios en relación al curso, a la interactuación con mis compañeras y otros supuestos.]

2 nov 2014

La importancia del movimiento feminista en la campaña contra el TTIP

 
¿Qué es eso del TTIP?

TTIP son las siglas en inglés del “Tratado Trasatlántico de Comercio e Inversiones” que se está negociando entre los Estados Unidos y la Unión Europea. Este tratado, que se está fraguando a espaldas de la ciudadanía, supondrá la armonización de las leyes entre ambas potencias comerciales, con el fin de liberalizar los mercados financieros y crear la zona de libre comercio más grande del mundo.

Esta armonización legislativa significará que las regulaciones políticas, sociales, culturales, económicas y ambientales se supriman para favorecer otras leyes que primen los beneficios de las grandes empresas por encima del bienestar y la protección de la ciudadanía. A la orden del día estarán la privatización y la liberalización de los servicios públicos, la merma de los derechos de las personas e, incluso, de nuestra seguridad física y ambiental.

Además, una cláusula de resolución de conflictos entre inversores y estados, con la que se pretende defender a los primeros de cualquier amenaza legislativa, permitirá a éstos denunciar, a través de tribunales comerciales, a los estados que desafíen sus beneficios con políticas de carácter social. Por ejemplo, una ley que impida la expropiación de las viviendas a ciudadanía en riesgo de exclusión social, podría ser demandada por una entidad financiera cuyas inversiones se centren en la especulación inmobiliaria.

En pocas palabras: el TTIP destruirá el poco bienestar que le queda a la ciudadanía e impedirá su derecho a exigir y construir una legislación fuerte que blinde su seguridad política, social, económica, cultural y ambiental.

¿Qué supondrá para nosotras este tratado?

Esta destrucción de nuestros derechos, que ya viene siendo sistemática con la excusa de la crisis, dará como resultado una mayor precarización de la sociedad y, por consiguiente, una mayor carga de trabajo para las mujeres. No nos olvidemos de que somos nosotras quienes ejercemos, en mayor medida, todas las tareas relacionadas con los cuidados y la sostenibilidad de la vida.

La desarticulación de los sistemas públicos como el de la educación, el de la sanidad o el de los servicios sociales, así como el incremento de la contaminación y el aniquilamiento de la naturaleza. harán que las mujeres vuelvan a hacerse cargo, si es que en algún momento no lo hemos hecho, del papel que el patriarcado les ha asignado, el de cuidadoras.

En condiciones comunes, las mujeres ya sufrimos la presión de la exclusión. El 70% de la población mundial en situación de pobreza son mujeres. Ello es debido no sólo a la brecha salarial, el techo de cristal o a que tengamos un mayor porcentaje de empleo a tiempo parcial; si no también, y sobre todo, a la división sexual de trabajo -de lo cual se derivan las anteriores condiciones-, que nos mantiene en la desigualdad y se nos impide el empoderamiento económico necesario para poder estar en una posición justa de negociación de las reglas del juego. El TTIP hará que estas reglas sean aún más desiguales.

El movimiento feminista debe de estar en la primera línea de la lucha social contra el Tratado de Libre Comercio.


Por un lado, somos las grandes olvidadas. Cuando se habla de los grandes temas a los que afectará en nuestro día a día un tratado como éste, en la mayoría de los casos se invisibiliza, de manera consciente o inconsciente, que las mujeres nos vamos a llevar la peor parte. Y no sólo las mujeres, otros colectivos sociales minorizados, como la población inmigrante o la población con problemas de dependencia, son habitualmente prescindibles en los debates sobre los efectos del TTIP para la ciudadanía. Tenemos el deber de posicionarnos y de salir en la defensa de nuestros derechos, tenemos la responsabilidad de ejercer como sujetas sociales y políticas activas frente a este monstruo que se quiere comer nuestra ya disminuida autonomía.

Por otro lado, la lucha en contra del Tratado de Libre Comercio no debe de ser sólo una defensa de lo que ya tenemos, debemos ir más allá y exigir un replanteamiento del sistema político, social, económico, cultural y ambiental. En este sentido, la economía feminista tiene mucho que decir, puesto que se basa principalmente en la necesidad de reestructurar las relaciones de poder, haciéndolas equitativas (tanto las relaciones de género como otras, como pueden ser las interculturales o las de las personas y la naturaleza), y focalizando, de manera multidimensional, nuestra mirada en el sostenimiento y en el ciudado de la vida.

Cambiemos, pues, las reglas del juego. Seamos motor de cambio, como ya hemos demostrado ser a lo largo de la historia. ¿Nos vemos en las calles?

Más información sobre el TTIP: http://noalttip.blogspot.com.es/

Artículo publicado en el blog 12 causas feministas, como parte de mi voluntariado digital


Publicado también en: ATTAC Madrid y SinGENEROdeDUDAS

19 oct 2014

Autodeterminación afectivo-sexual y soberanía corporal de las mujeres jóvenes

Publicado junto a Ángel Amaro, en el blog Diáspora Queer.
 
Según la actual “Ley Orgánica 2/2010 del 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo”, en cuyo artículo 3.3 del Título Preliminar se dice “nadie será discriminado en el acceso a las prestaciones y servicios previstos en esta ley por motivos de origen racial o étnico, religión, convicción u opinión, sexo, discapacidad, orientación sexual, edad, estado civil, o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, se hace hincapié en una visión multidimensional de la realidad sociosanitaria. Esta concepción integral y democrática en el acceso a un servicio público, gratuito e universal, aún con limitaciones, es un planteamiento que quiere negar el presente gobierno de Rajoy.

Hoy en día estamos viviendo una reactivación cristofascista que estigmatiza, infantiliza y criminaliza el cuerpo de las mujeres, especialmente el de las mujeres jóvenes. Todo un ideario y una praxis moralista que anula la libre determinación de las adolescentes en relación a sus afectividades, sus sexualidades y sus gestiones corporales. Todas ellas constituyen y vertebran la identidad soberana de cualquier persona. Las políticas patriarcales encaminadas a menguar, minusvalorar y retrotraer estas libertades, suponen la punta de lanza de todo un aparato heterofalopatriarcal cuyo único fin es descomponer la dignidad y la identidad de las mujeres.

Esta maquinaria sociopolítica, judicial y mediática se materializa, además, en la falta de concreción de las medidas que la actual ley promueve en su articulado, en el que se recoge la necesidad de integrar en la educación formal tanto la salud sexual y reproductiva, como la diversidad afectivo-sexual. De esta manera se obvia la realidad de las mujeres bisexuales, lesbianas, transexuales y transgéneros, y de las mujeres jóvenes en general, que no tienen acceso durante la enseñanza formal a referentes libres de androcentrismo y heterocentrismo. No es de extrañar que los mismos que nos oprimen fomentasen la objeción de conciencia a Educación para la ciudadanía, limitasen la reproducción asistida a mujeres lesbianas, bisexuales y solteras, y recorten sistematicamente los presupuestos destinados a la prevención de la violencia de género, especialmente intrajuvenil.

Éste es uno de los atentados institucionales que acometió el gobierno del PP, dejar totalmente inoperante la presente ley con la aprobación de la LOMCE, cargándose de esta forma la coeducación, la prevención de las violencias patriarcales, la cultura de la paz y la convivencia de todas las orientaciones sexuales e identidades de género. Un modelo educativo que se legitima en el adultocentrismo y la asexualización de la juventud; es decir, se niega la sexualidad y no se aborda ninguna cuestión relativa a ella, en una sociedad en la que el sexo es el epicentro de la cotidianeidad. Sin una educación afectivo-sexual integral, las adolescentes se ven abocadas a una vulnerabilidad y precariedad constantes.

El cinismo institucional llega a tal punto que alimenta la violencia simbólica hacia las mujeres jóvenes, fomentando estereotipos y prejuicios que giran en torno al arquetipo de una adolescente irresponsable, egoista y mala madre. De esta manera, quiere negárseles el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo, socializando datos erróneos y confundiendo a la ciudadanía con teorías teledirigidas desde la Conferencia Episcopal.

Según ACAI (Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo) entre el 2010 y el 2011 abortaron 1186 mujeres de 16 y 17 años, de las cuales solamente 151 (un 12,73%) alegaron un conflicto grave para no informar de su decisión a padre, madre, persona con patria potestad, tutor o tutora. Entre los conflictos manifestados se encontraban los malos tratos, la emancipación sin relación con progenitores/as o que éstos/as vivían en el extranjero. Observamos, por parte del gobierno, una manipulación sobredimensionada de una realidad que es muy minoritaria y cuyos argumentos son muy evidentes. No se entiende, pues, ninguna reforma que limite el derecho de las mujeres jóvenes a decidir sobre sus propios cuerpos.

Referencias:



Entre mareas y olas: los feminismos en el punto de mira


Publicado junto a Ángel Amaro, en el blog SinGeneroDeDudas 

Durante la presente legislatura del PP hemos vivido y asistido a lo que a simple vista podría parecer una reactivación de la lucha feminista en el Estado español. Pero realmente todo parece indicar que hemos presenciado la emergencia de unas micropolíticas de resistencia, que no siempre suponen la creación de nuevas alternativas o nuevas formas de combatir las violencias del patriarcado. La amenaza de la contrarreforma de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva, mal llamada Ley del Aborto con todo lo que ello implica, ha desestabilizado el devenir sociopolítico e ideológico de los feminismos a nivel estatal, poniendo en el centro un feminismo más liberal y esencialista, propio de los años 60.

La falta de perspectiva macro a nivel histórico e internacionalista, ha dado lugar a que fenómenos mediáticos y occidentales, como Femen, monopolizasen gran parte de los espacios y dinámicas feministas. En este sentido, se invisibilizan grupos y acciones artístico-performativas que siempre han existido y que nunca han acaparado tanta atención dentro de los feminismos. Es curioso como precisamente este tipo de iniciativas son aquellas que se han tejido entorno a los movimientos anticapitalistas y, en la mayoría de las ocasiones, de forma local.

Ciertas dinámicas actuales giran en torno al epicentro de Madrid, homogeneizando agendas diversas y locales, en aras de una unidad de acción mal entendida, lo que ubica en contextos ultraperiféricos proyectos emancipatorios y feministas, que se han venido articulando desde la frontera del régimen español, como por ejemplo los casos del feminismo vasco, catalán, gallego o andaluz. Además, diferentes voces han puesto el acento en que se corre el riesgo de una deriva estatalista, cisexista, monosexista, adultocéntrica y clasista.

Este proceso no constructivista favorece la dispersión en pequeños frentes identitarios, inconexos, no vertebrados por el apoyo mutuo y la solidaridad, por falta de herramientas que han sido monopolizadas y teledirigidas por el movimiento feminista de la Segunda Ola. Esto supone que epistemologías y praxis de la Tercera Ola no interpelen ni interactúen con el contexto actual. Esta falta de dialéctica teórica y práctica, entre unos y otros feminismos, nos lleva a la situación en la que nos encontramos en el Estado español. No se interactúa con los feminismos del Sur Global, no entrando en dinámicas de aprendizaje mutuo y de construcción colectiva. Esta visión eurocéntrica y colonial hace que, en general, no nos reubiquemos en el contexto actual, lo que lleva a no incorporar en nuestros aprendizajes los ecofeminismos, los feminismos comunitarios, los movimientos de mujeres en resistencia hacia los neocolonialismos, los transfeminismos, etc.

La urgencia de lo inmediato y de la respuesta a una agresión múltiple institucional (no sólo en el tema del aborto, si no también en temas clave como la Violencia de Género), ha hecho que las agendas feministas dejen más de lado la construcción de alternativas, el relevo intergeneracional, la comunicación asertiva con otros movimientos, la autocrítica y la deconstrucción de nuestra memoria histórica. Es por ello que debemos volver a mirar hacia delante y generar nuevas construcciones sociopolíticas desde los diferentes feminismos, que converjan en una interseccionalidad real de los sujetos, las epistemologías y las praxis, a través de la solidaridad y de la cooperación. De esta forma, el Feminismo podrá seguir expandiéndose en amplias capas de la población y aglutinando a todos los sectores sociales que padecen las violencias del heterofalopatriarcado.

Heterofalopatriarcado y alosexismo: el espectro asexual como disidencia


Durante el mes de septiembre, hemos dedicado el blog y la página de 12 causas feministas a desmontar la heterosexualidad obligatoria y a dar a conocer las diversidades sexuales. La razón de que el feminismo necesite hacer este ejercicio es porque el patriarcado es heterofalocéntrico, monosexista y monógamo, además de alosexista. 

El sistema sexo/género que sustenta al patriarcado nos dice que machos y hembras deben usar el sexo para la reproducción de la especie. Por eso es heterocentrista, falocentrista y coitocentrista (hombre/mujer, pene/vagina). Pero, además, como necesita que la mujer esté subordinada al hombre, utiliza el amor romántico para crear relaciones monógamas insanas[1]. Todo aquello que se salga de la norma es condenado inmediatamente por el patriarcado. Algunas veces necesita apropiarse de ciertos conceptos o de ciertas luchas y parece que la condena no es tan grande. En este sentido, Glick & Fiske propusieron la teoría del sexismo ambivalente, en el que incluyen dos tipos de sexismo: el sexismo hostil (completamente visible y fácil de etiquetar) y el sexismo benévolo (el que no se ve). Este último, el hermano bueno del sexismo, sería el paradigma de como el patriarcado ha ido evolucionando para hacerse menos visible, más sutil. De ahí que se consientan[2] las relaciones homosexuales y algunas formas de poligamia, pero la bi/pansexualidad[3] y la transexualidad, por poner algún ejemplo, no sean tan fácilmente entendidas y/o visibilizadas. 

Dentro de todo este conglomerado de diversidades en torno a la sexualidad, la identidad, la orientación, la estética, etc., siempre hay una que se nos escapa: la asexualidad. Si tenemos en cuenta que el patriarcado está encaminado hacia la reproducción, entenderemos el porqué de esta exclusión. La asexualidad es completamente incompatible con el patriarcado. Desde que nacemos se nos asume como personas sexuales, cuya vida está encaminada a encontrar una pareja romántica y tener descendencia. Las personas asexuales sufren desde la infancia cierta presión social por no ser capaces de sentir atracción sexual hacia otras personas. Preguntas como “¿aún no tienes pareja?”[4] o “¿te gusta alguna persona?”[5], son recurrentes durante la adolescencia y la juventud. Robin (quien se identifica como Ian en las redes sociales y regenta un blog en inglés sobre asexualidad y género[6]) dice “Me costó mucho empezar a identificarme con la comunidad asexual precisamente porque yo sentía que había de ser normal, por lo que eso incluía sentir atracción sexual (sea hacia cualquier género). Una vez entendí que el sexo no es importante para mí y no es obligatorio, pude empezar a sentir que en realidad podría ser asexual” Claro que algunas personas asexuales sí que sienten atracción romántica, en cuyo caso el reto está en que la otra persona entienda que para ellas el sexo es algo completamente secundario. 

Porque si hay algo que caracteriza a esta sociedad patriarcal y capitalista de hoy en día es la hipersexualización. Moisés Catalán, psicólogo y blogger de El Príncipe Lila, escribe: “Solo hay que ver el hecho de que, dentro de la orientación sexual, se incluye la orientación romántica. Amor y sexo van unidos, y es extraño cuando se explica que ciertas personas pueden enamorarse, pero que no les interesa el sexo. Es algo que no se entiende en una sociedad que, para vender coches, casas y hasta un estilo de vida, remite al sexo.” 


Todo está orientado al sexo. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos recibimos múltiples mensajes con el mismo fin: sexualizar nuestras vidas. Azul, una mujer argentina de 24 años, demisexual, me contaba “Creo que la sociedad ha hecho de la sexualidad otro objeto de consumo. Se vende sexo, se compra sexo, se promociona sexo. Puedes comprarte un perfume, pero seguramente te promocionaron sexo en la publicidad. Así mismo el éxito y/o felicidad suele medirse en qué tan activo sexualmente es o no una persona o qué tan deseable sexualmente es. Esto contribuye a construir una sociedad en donde el sexo es otro artículo de lujo que hay que conseguir y explotar a toda costa, aunque no te sientas cómodo con la idea. Es un juego perverso, porque al mismo tiempo el sexo es el gran tabú, por lo que debes vivir tu sexualidad como la sociedad indica, una sexualidad prefabricada para deleite de la sociedad capitalista y heterosexista, todo lo demás queda catalogado como lo anormal.”; en el mismo sentido Mónica de 21 años dice: “no hay ni un sólo día que me sienta avergonzada o forzada a mentir por mi asexualidad, con gente con la que no tengo suficiente confianza, reirme de bromas sobre sexo o afirmar que un tío está cañón.” Sexualización que, además, nos cosifica como mujeres (somos el objeto de deseo) y nos ata a un canon concreto en el que tanto el cuerpo de la mujer como el del hombre tienen que encajar[7]. 

Desde que concebí este artículo, mi objetivo era demostrar que visibilizando la asexualidad, podemos empezar a desarmar al patriarcado y al capitalismo desde la deconstrucción de la sexualidad como una necesidad humana de primera clase. Si entendemos que hay personas que no necesitan practicar sexo para sentirse completas, o que simplemente viven su sexualidad desde perspectivas muy diferentes a las nuestras, que no sienten atracción sexual o que, si la sienten, lo hacen o lo expresan desde la diversidad[8], estamos entendiendo que la sexualidad no es un producto que se pueda comprar y vender en lotes iguales, ni tampoco es un bien de primera necesidad como la alimentación o la sanidad. Las personas sexuales tienen derecho a ser, sentirse y expresarse como tales, igual que las personas asexuales tienen derecho a no sentirse incomodadas por la sociedad. Normalizar la asexualidad, visibilizarla, ayudaría a que el patriarcado y el capitalismo no utilizaran el sexo como un producto de mercado, como una forma más de constreñir a las mujeres, o como una manera de apropiarse de las sexualidades disidentes.

Me quedo con tres ideas: La primera es de Azul “Hay que luchar por la visibilidad. Creo que es lo que hoy se necesita, estoy segura que como yo hay muchas personas que desconocen quienes son, que piensan que están mal o que no encajan. Reconocernos, saber quiénes somos es fundamental para definirnos y aceptarnos.”; la segunda es que debemos “quitarle importancia a las etiquetas (tanto autoimpuestas como impuestas por la sociedad), romper con la lógica del repudio, reconocer que los sistemas dicotómicos no son aplicables a la sexualidad y que no solo un camino es el correcto”[9]; y la tercera es la necesidad de un cambio que no “sea individual, sino buscando la manera de ser visibles, crear comunidades y que esas comunidades no sean endogámicas, aisladas del mundo, creyendo que su participacion o aislamiento no tiene ningún efecto en la sociedad, porque siempre se tiene.”[10]. A partir de ahí, sigamos trabajando por una sociedad más justa e igualitaria, donde todas las personas tengan cabida y se respeten sus derechos (tanto los individuales como los colectivos). 

Para saber más sobre asexualidad: http://www.asexuality.org/sp/ (en español) 

PD. Gracias a todas las personas que me guiaron en este tema, las que me ayudaron a difundir la búsqueda de personas asexuales con quienes poder hablar, a los y las expertas en diversidad afectivo-sexual y activistas a quienes tuve el placer de entrevistar y conocer (aunque fuera de una manera tan virtual), y a quienes respondieron con paciencia a mis preguntas.

Artículo publicado en el blog 12 causas feministas, como parte de mi voluntariado digital

Referencias:

[1]     Y con ello no estoy diciendo en absoluto que todas las relaciones monógamas sean insanas, ni que todas las relaciones polígamas sean sanas.
[2]     Siempre de una manera paternalista. Sigue habiendo LGTBfobia, pero es mucho más sutil.
[3]     Es curioso como las orientaciones no monosexuales son invisibilizadas. Se acepta la homosexualidad, sobre todo la masculina, pero la bisexualidad intenta esconderse bajo cualquier precio.
[4]     Suelen ser ¿aún no tiene novio?, si eres una mujer, y ¿aún no tienes novia?, si eres hombre.
[5]     Como en el caso anterior, la pregunta se hará en masculino si eres mujer y en femenino si eres hombre.
[7]     Para saber más sobre la hipersexualización de la sociedad y la encrucijada en la que se encuentran las mujeres, recomendable leer el libro Muñecas vivientes, de Natasha Walter.
[8]     Charlie, de 20 años, Argentina, se presentó como: “Soy Lithsexual/akoisexual (un tipo de grisexual) por que siento atracción sexual de forma esporádica cuando no es reciproca o sin importar si lo es o no. También soy arromántico panafectivo porque no siento atracción romántica hacia ningún género/ nadie ni me puedo enamorar, pero siento atracción afectiva y me puedo arrobar con personas de todos los géneros. Por último me identifico como skoliosensual, por sentir atracción erótico-sensorial (no sexual) hacia personas no-binarias y biestético por sentir atracción estética hacia personas binarias.”
[9]     Moisés Catalán.
[10]   Miguel, blogger de Golfxs con principios.

12 oct 2014

Coeducación (I Parte): Brevísima perspectiva histórica

En 1792, Mary Wollstonecraft publica Vindicación de los derechos de las mujeres como contrapartida a la obra de Rousseau: Emilio (en concreto al 5º capítulo, en el que el filósofo propone un modelo educativo para la mujer, conocido como Sofía). Era la época de la Revolución Francesa, todas las personas -incluídas las mujeres- soñaban con un gran cambio que introdujera reformas fundamentales en el tema de los Derechos Humanos. Y así pudo ser, de no ser porque se olvidaron de que las mujeres también eran parte de la ciudadanía y tenían derecho a tener derechos (valga la redundancia). Un año antes, Olympe de Gouges (Marie Gouze) escribió la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana. Ambas obras son consideradas hoy en día como los fundamentos del nacimiento del feminismo moderno, aún cuando existen obras anteriores que profundizan en la misma idea, como por ejemplo De los dos sexos, Discursos físico y moral donde se ve la importancia de deshacer los prejuicios y De la educación de las damas, de François Poullain de la Barre, publicadas en 1673 y 1674, respectivamente.

Tras esas publicaciones, en el Estado español tendrán que esperar 100 años para que se haga una ley que permita a las mujeres acceder a la universidad. Previamente había habido algunas pioneras que se habían matriculado, debido a una laguna legislativa existente. Es el 8 de marzo de 1910, con Emilia Pardo Bazán como Consejera de Intrucción Pública, la fecha en la que se autoriza, real orden mediante, al acceso igualitario de hombres y mujeres a la Enseñanza Superior. En septiembre de ese mismo año, las mujeres también podrán presentarse por oposición a la enseñanza en institutos y universidades, así como trabajar en bibliotecas y archivos. 

Unos meses más tarde, el 25 de febrero de 1911, se permitió que niños y niñas estudiaran juntas en la misma clase, siempre que el pueblo estuviera a favor. Durante la Segunda República, el sistema mixto se fue implantando, aunque nunca se realizó por completo y la llegada del franquismo fue un duro golpe que acabó con los sueños y las esperanzas de las mujeres y los hombres que luchaban por la igualdad en el aula.

No será hasta 1970, con la Ley General de Educación, cuando se establezca la educación mixta, siempre con ciertos matices como el hecho de que los programas educativos serán diferenciados según el sexo. En 1985, con la Ley Orgánica reguladora del Derecho a la Educación (LODE), se establecerá este mismo sistema también en los colegios privados.

Aunque ya en 1978 la Constitución Española reconoce iguales derechos para hombres y mujeres, se deberá esperar hasta 1990, año en el que se publica la Ley Orgánica General del Sistema Educativo (LOGSE), para ver una transformación real en materia educación inclusiva, respecto a leyes y discursos anteriores. Según esta ley "la educación puede y debe convertirse en un elemento decisivo para la superación de los estereotipos sociales asimilados a la diferenciación por sexos, empezando por la propia construcción y uso del lenguaje". Acostumbradas como estábamos al régimen franquista, esta norma supuso un gran avance, pero no cumple con todos los objetivos que deberían de atribuírsele a la coeducación.

Tras el intento en 2002 del gobierno de Jose María Aznar de aplicar una nueva ley educativa (la Ley Orgánica de Calidad de la Educación, LOCE), en el 2006 se establece la Ley Orgánica de Educación (LOE). Esta nueva norma fomenta la educación inclusiva y la coeducación, ya que entre los fines de la educación destaca: "el pleno desarrollo de la personalidad y de las capacidades afectivas del alumnado, la formación en el respeto de los derechos y libertades fundamentales y de la igualdad efectiva de oportunidades entre hombres y mujeres, el reconocimientos de la diversidad afectivo-sexual, así como la valoración crítica de las desigualdades, que permita superar los comportamientos sexistas. Se asume así en su integridad el contenido de lo expresado en la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género”.

En el 2013, el gobierno de Rajoy publicó una nueva ley, la Ley de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), que ataca los principios de la coeducación con valores moralistas y conservadores, que hacen peligrar los logros obtenidos hasta ahora, y corresponde a una marcha hacia atrás en cuanto a la calidad de la enseñanza y a la igualdad. Un ejemplo de ello es la posibilidad de que los centros de enseñanza no mixtos puedan acceder a la financiación pública, convirtiéndose en centros concertados.

LEYES:
Ley Moyano de Intrucción Pública 1857
Ley General de Educación 1990
Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo 1990
Ley Orgánica de Calidad de la Educación 2002
Ley Orgánica de Educación 2006
Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa 2013

6 oct 2014

Aportando frescura feminista a la red: LoPERSONALesPOLITICO

 

Carmen Castro y Paula Ríos comienzan una nueva andadura en la red, una interesante iniciativa de formación y difusión de las TICs con perspectiva feminista y transformadora.

 

Decálogo de valores y principios éticos LoPERSONALesPOLITICO

  1. Trabajamos con y para personas, por ello, prestamos cuidado a cómo se establecen las relaciones y a la satisfacción de los intereses mutuos.
  2. Aprendemos de la experiencia, de los resultados conseguidos y también de los errores; nos gusta reconocerlo en cada iniciativa a la que aplicamos soluciones.
  3. Consideramos que cada proyecto es único; aplicamos la mejor combinación de nuestro conocimiento, experiencia y saber hacer para elegir las herramientas y recursos que mejor se adapten a sus necesidades.
  4. Alentamos iniciativas que incidan en el empoderamiento a través de las TIC, y muy especialmente en el empoderamiento de las mujeres.
  5. Promovemos la innovación a través de los contenidos y los procesos de trabajo.
  6. Impulsamos prácticas no invasivas de comunicación en red.
  7. Procuramos soluciones basadas en la sencillez y en sus posibilidades de uso.
  8. Alentamos la superación de la brecha digital y de todas las brechas de género existentes.
  9. Asumimos la responsabilidad social de nuestras actuaciones como un valor posibilitador de la transformación social.
  10. Alimentamos relaciones sinérgicas para el fortalecimiento de los derechos humanos.

10 sept 2014

Violencia sexual como arma de guerra y empoderamiento feminista

 
“El triángulo de la violencia es un reflejo social de actitudes y suposiciones humanas, cognición y emociones, conducta humana violenta física o verbal, percepción humana de objetivos incompatibles, chocando. La violencia cultural es la suma total de todos los mitos, de gloria y trauma y demás, que sirven para justificar la violencia directa. La violencia estructural es la suma total de todos los choques incrustados en las estructuras sociales y mundiales, y cementados, solidificados, de tal forma que los resultados injustos, desiguales, son casi inmutables. La violencia directa surge de esto, de algunos elementos o del conjunto del síndrome.” Johan Galtung. 

Basándonos en esta definición de Galtung, podemos decir que la guerra y todos los crímenes que van asociados a ella surgen de unas estructuras culturales, sociales, políticas y económicas desiguales que se han ido instaurando y permanecen en la mente y en el comportamiento de los seres humanos a lo largo de la historia. Para crear un mundo equitativo, justo, democrático y en paz debemos empezar por deconstruir estas estructuras y erigir otras basadas en los principios que acabamos de mencionar.

En el caso que nos ocupa, la violencia sexual contra las mujeres como arma de guerra, las causas están relacionadas con la violencia simbólica, cultural y estructural ejercida sobre las mujeres y sobre las comunidades indígenas a lo largo de la historia.

La violencia sexual es una de las formas más graves de violencia de género, y se fundamenta en las concepciones sociales sobre el cuerpo femenino y masculino, y sobre la sexualidad. Este imaginario social convierte a la mujer en subordinada, basándose en un sistema sexo-género que, atendiendo a las diferencias biológicas, naturaliza y admite que existen características intrínsecas a los hombres y a las mujeres que tienen que ver con la manera de ser, de sentir, de actuar y de relacionarse con las demás personas. De esta manera, el rol de autoridad y poder masculino ejercido a través de la violencia sexual es tolerado y alentado socialmente.
Como ocurre con otras formas de violencia y discriminación, la violencia sexual contra las mujeres se recrudece durante los conflictos armados y se utiliza como arma de guerra contra los insurgentes y sus familias.

La utilización de este tipo de violencia hacia las mujeres se da por diferentes razones: en algunos casos es una conquista del territorio (utilización del cuerpo de la mujer como parte del territorio masculino, que debe de ser “expropiado”), en otros casos un castigo a las mujeres guerrilleras puesto que ejercen un rol que no les corresponde, también se utiliza como método de tortura para sacar información a las mujeres sospechosas de tener algo que ver con la insurgencia, y en muchos casos con la intención de destruir a una o varias comunidades indígenas.

Si ponemos como ejemplo el conflicto armado interno de Guatemala (1960-1996), las más afectadas son las mujeres indígenas: el 88,7% de las víctimas de violación son mayas, el 10,3% ladinas y el 1% restante pertenece a otros grupos. Lo cual evidencia el carácter genocida de esta guerra. La violación, tortura, humillación y asesinato de mujeres se vio como algo inherente a la guerra, lo cual quedaba reservado a la esfera privada. Esto tuvo consecuencias gravísimas para las propias mujeres y para la comunidad en general, ya que para ellas representaba un tema tabú del cual se avergonzaban y era la propia comunidad la que en muchas ocasiones las discriminaba. Esto ocurría y ocurre por la cultura machista que predomina sobre todo en zonas rurales, donde la virginidad de la mujer es muy valorada, por ello las mujeres que sufrieron estos abusos eran rechazadas por los hombres y tachadas de prostitutas. Por esta razón, los soldados utilizaban la violación como conquista del poder sobre los guerrilleros, para debilitarles y desmoralizarles, ya que amenaza su virilidad y su vulnerabilidad. Se conquista a la mujer como al territorio, por las mismas razones de invasión del enemigo. Era la manera, también, de someter a un pueblo entero a través del cuerpo de sus mujeres; de forma que se destruía el tejido social, comunitario y cultural de los pueblos indígenas.

En este contexto, la lucha de las mujeres que han sufrido este tipo de violencia por la igualdad entre hombres y mujeres pasa, no sólo por la denuncia y el castigo de estos crímenes, si no por la visibilización y la desestigmatización de las mujeres afectadas (lo que incluye el conocimiento y el reconocimiento de sus derechos sexuales y reproductivos como vía para ser dueñas de su propio cuerpo y de su propia vida), y sobre todo la re-negociación de un nuevo pacto social que incluya unos nuevos cimientos para las relaciones de género. Es decir: desnaturalizar la violencia sexual contra las mujeres y convertirla en una violación de los derechos humanos fundamentales, que las mujeres tomen conciencia de sus cuerpos y de su sexualidad como algo propio, y transformar el sistema de poder patriarcal imperante en uno o varios modelos culturales, sociales, políticos y económicos más equitativos, justos y democráticos.

La condición física y psicosocial de las mujeres es determinante y básica para el ejercicio de sus derechos; por tanto, los movimientos de mujeres y feministas proponen generar espacios de reflexión y regeneración de conciencia para recuperar el cuerpo de las mujeres, y no continuar reproduciendo los roles que han venido asumiendo hasta ahora. Todo ello sin dejar de lado la diversidad cultural, que hemos visto de vital importancia en casos como el de Guatemala. Se incide contra el racismo de la misma manera que se lucha contra el sexismo, para reducir las brechas de las desigualdades existentes. Sin dejar tampoco de lado la participación de las y los jóvenes en estos procesos de transformación.

Es muy importante, entonces, el reclamo de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres; como medio para la erradicación de la violencia ejercida contra nosotras[2], pero también como un paso importante para recuperar nuestros cuerpos y, de esta forma, poder ser dueñas de nuestras propias vidas e identidades, como personas de pleno derecho y ciudadanas, como actoras de cambio.

En este contexto, resultan de gran relevancia las conferencias o foros nacionales e internacionales de mujeres en lucha. Estos eventos constituyen una forma de presión social y política, y se enmarcan, además, en ambientes de solidaridad y de apoyo, creando redes de mujeres y feministas a lo largo de todo el mundo.

“Cuando las mujeres se apropian de sus memorias para interpretarlas, organizarlas y divulgarlas, ocurre un salto cualitativo que se materializa en la historia propia, donde somos nosotras quienes hablamos desde nuestros cuerpos, con nuestras voces y nuestros símbolos, para decidir un presente que ya se hace futuro.” Ana Cofiño (La Cuerda, Guatemala: http://lacuerdaguatemala.org/es/)

BIBLIOGRAFÍA

AA. VV. Violencias contra las mujeres en el mundo: diversidad de miradas y estrategias para afrontarlas. Entrepueblos, 2008.

Revista La Cuerda, miradas feministas de la realidad. Nº 145: Memoria, construcción social del recuerdo. Guatemala, junio 2011.

D'ANGELO, Almachiara. Explorando nuestros cambios: Indicadores para evaluar procesos educativos de género. Estudio realizado en el marco del proyecto Mujer, Salud y Violencia (Financiado: UE, FNUAP; Ejecutado: C.V.G, Entrepueblos y Terra Nuova), 1999.

GALTUNG, Johan. Tras la violencia, 3R: reconstrucción, reconciliación, resolución. Afrontando los efectos visibles e invisibles de la guerra y la violencia. Red Gernika, 6. Bilbao, Bakeaz/Gernika Gogoratuz, 1998. FULCHIRON, Amadine. La denuncia de la violencia sexual cometida durante la guerra en Guatemala: ¿un camino hacia la negociación de un nuevo contrato sexual? Artículo elaborado para el congreso de LASA 2006.

Artículo publicado en el blog 12 causas feministas, como parte de mi voluntariado digital

3 dic 2013

Complejos, dudas y patriarcado


He dejado pasar mucho tiempo para volver a escribir aquí, la verdad es que no tenía demasiado clara la idea que quería transmitir, sólo que quería que fuera una reflexión personal sobre mí misma y lo que el patriarcado ha incidido en mí. Construir el edificio del conocimiento desde los mismos cimientos, empezando por una misma.

Hoy leía algunos artículos sobre los complejos que la sociedad ha creado en las personas, sobre todo en las mujeres, a través de la obsesión por el cuerpo. La hipersexualización de las mujeres, que llega al extremo de romper con la naturalidad del cuerpo humano, busca bellezas imposibles. El patriarcado aquí se alía con el capitalismo para, por un lado, objetivizar a las mujeres -convirtiéndolas en un objeto de consumo y sometiéndolas a las normas del comercio- y, por otro, crear complejos que las hagan ser nicho de mercado para satisfacer unas necesidades irreales.

En concreto hubo un artículo que me llamó la atención, uno que hablaba sobre la infancia y la adolescencia. Yo recuerdo la mía como una sucesión de dietas y obsesiones con el sobrepeso, acomplejada por no entrar dentro del canon estético dominante y normativo. Primero obsesionada por no tener la talla adecuada de pantalón (siempre he tenido las caderas muy anchas) y, más tarde, por tener un talla de pecho más llamativa de lo normal y, sobre todo, por no esconderla. Lo curioso es que, desde la perspectiva temporal del ahora, veo las fotos del pasado y no entiendo en absoluto los porqués de estas preocupaciones por mi aspecto físico. O sí, si empiezo a escuchar las voces de mi médico de cabecera, mi ginecóloga o mis compañeros y compañeras de clase. Resumiendo, acabé por odiar mi imagen en el espejo y el hecho de tener que ir de compras. 

Sólo un análisis feminista de la realidad, y de mi propio cuerpo, ha conseguido que la mayor parte del tiempo me acepte y me valore tal y como soy, deconstruyendo el ideal de belleza que nos quieren vender, porque es imposible e insano, y reconstruyendo mi autoestima más allá de los valores físicos. Es ahora el momento en el que mejor me siento, justo ahora que sí tendría razones para preocuparme por esos kilos de más. Es ahora cuando, gracias al feminismo y al ciudado de la gente que realmente me quiere, mis complejos se reducen a esos pequeños momentos en los que retrocedo para coger carrerilla.

Hoy puedo gritar bien alto que soy una chica 10, porque me enfrento día a día a mis complejos, mis dudas y mis contradicciones, en un contexto complejo en el que se siguen valorando más a las mujeres por su aspecto físico que por sus capacidades. Porque como bien se lee en la imagen que he elegido como cabecera de esta entrada: "mujer bonita es la que lucha".

1 nov 2013

La única revolución posible es la de los sentidos


“El feminismo me cagó la vida, ningún lugar volvió a ser habitable como antes. / Yo no quiero cambiar el mundo, quiero destruirlo y hacer otro de nuevo, aspiro a esa libertad que todavía no conocemos. / El feminismo me cagó con la vida y se lo agradezco, en realidad, lo único que perdí fue el miedo" 

Lo que acaban de leer es parte de un vídeo que describe la experiencia de una mujer feminista. Así, creo, nos hemos sentido todas las personas que nos pensamos feministas. Al feminismo no llegas, él te llega, te atrapa y no puedes escapar. Empiezas a darte cuenta de aquello que te rodea: lo que siempre te había parecido normal empieza a ser incoherente con los nuevos planteamientos a los que te enfrentas.A mí me pasó lo mismo. Primero con el feminismo. Empecé a cuestionarme todas mis relaciones. Me cuestioné hasta las canciones que escuchaba. Y ahora empieza a ocurrirme algo similar con el ecofeminismo. Yo, que siempre me he definido como una persona urbanita, siento la necesidad de volver a la tierra, de sentir la tierra con mis manos.

Sentir. En su más primitivo significado etimológico, quiere decir tomar una decisión orientada por los sentidos. El ser humano necesita sentir. Necesita emocionarse, salir de su estado habitual. Es por eso que los movimientos sociales de hoy en día no suelen llegar a la gente con la suficiente fuerza. Nos hemos acostumbrado a esperar que las personas entiendan nuestras intrincadas teorías conspiranoides de la economía, sin darnos cuenta de que empezábamos a jugar en el mismo terreno, con las mismas armas con las que nos ataca el capitalismo patriarcal, la falta de empatía y de sentimiento.

Ernesto “Che” Guevara ya nos lo aconsejó: Sean capaces de sentir en lo más profundo cualquier injusticia, cometida contra cualquiera, en cualquier parte del mundo, pues es la cualidad más linda de un revolucionario. Así mismo, Emma Goldman fue más tajante: Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa.

Tanto el patriarcado como el capitalismo han desterrado los sentimientos y las emociones del tablero de juego. El patriarcado los ha invisibilizado (a los sentimientos) convirtiéndolos en algo propio de las mujeres, esos seres inferiores y débiles, de los que no merece la pena ocuparse sino es para que cumplan con sus tareas reproductoras y de los cuidados. El capitalismo directamente los ha omitido de su análisis de la sociedad, el ser humano no es sino una herramienta más de producción y consumo.

Ésta es la razón por la que la gente necesita conectar con sus afectos. Sentir, emocionarse. Que la saquen de su rutina diaria de máquina hacedora de dinero, de máquina de consumo. La gente necesita que le devuelvan la humanidad. El movimiento 15M lo consiguió, por unos meses creíamos que habíamos despertado y comprendido la realidad en la que estábamos inmersos/as. Pero al final este movimiento sucumbió en la misma lógica que el resto de movimientos sociales que nos rodean: reuniones, comités, plataformas, charlas repetidas hasta la saciedad. El movimiento 15M perdió la humanidad y, con ella, la capacidad de llegar a la ciudadanía. Sólo hay una plataforma que sobrevive consciente de su realidad: la PAH-Stop Desahucios, porque trabajan desde las familias y para las familias. Sacan a la calle la vida misma, la vida como subsistencia. Nos enfrentan a ella y nos conmueven. La emoción, el sentimiento: la empatía. Es la empatía, la precursora de la solidaridad, la que nos moviliza.

Y es ahí donde puede jugar un papel importante el ecofeminismo crítico. El análisis ecofeminista de la economía, con la vida en el centro, revalorizando los cuidados y los afectos, puede ayudarnos a entender mejor a aquellas personas a las que nos pasamos la vida intentando llegar, creyendo que con nuestras charlas y conceptos vamos a despertarlas del sopor en el que han caído a causa de este sistema embaucador y egoísta. Puede ayudarnos a empatizar con esas personas que no entienden, de primeras, eso de la clase obrera, del socialismo o del feminismo. Y digo bien cuando digo de primeras, porque no es que sean tontas o incapaces de comprender aquello de lo que hablamos. Es que ya tienen suficiente en lo que pensar día a día para sacar adelante a sus familias, para sobrevivir. Pero escuchan, ponen atención cuando algo les llega a las entrañas y en un segundo se ven capaces de sentir algo que va más allá de su propia angustia existencial.

Sí, reivindico desde esta humilde posición la pedagogía popular de los afectos, de las emociones y de los sentimientos. Sin una revolución de los sentidos, que nos haga soñar más allá de la rutina economicista en la que estamos inmersas las personas, incluso aquellas que somos activistas en diversos movimientos sociales, sin una revolución afectiva y emocional, no habrá revolución que transforme el mundo. Estaremos ante otro sistema económico, pero será un sistema igual a éste, un sistema en el que habrá individuos/as y la solidaridad brille por su ausencia.

Pero para que todo esto funcione, nosotros/as también necesitamos sentir, tomar decisiones guiadas por nuestros sentidos y no por nuestra rutina. Necesitamos emocionarnos, que algo cambie nuestro rumbo y nos haga seguir avanzando. Sólo así podremos empatizar, llegar a quienes aún no hemos llegado a pesar de todos nuestros esfuerzos, solidarizarnos de verdad.

Cuiden los afectos, los sentimientos, emociónense. Así serán verdaderos/as revolucionarios/as, y no meras máquinas de fabricar conceptos.

Abrazos verdes y lilas, no se olviden de repartirlos por ahí.